Secret Cinema: inmersión total en universos fílmicos

Anoche formé parte por primera vez de la experiencia Secret Cinema. Para aquellos que no sepáis de lo que trata, Secret Cinema organiza de manera periódica visionados de una película de culto, creando una experiencia de inmersión en el universo narrativo de la misma. Se realiza en Londres desde 2007 y su éxito y público crecen exponencialmente desde entonces.

Como este ha sido el último fin de semana de exhibición, no creo que destripe nada a nadie con este post, pero por si acaso, aviso: este artículo esta lleno de spoilers. Y los spoilers en el caso de Secret Cinema son como una herejía. La filosofía de los organizadores es “Tell no one”, porque cuando compras la entrada para acudir a uno de los eventos, no tienes ni idea de cuál es la película que vas a ver. Y ahí precisamente comienza la magia de su engagement.

Os describiré mi user journey para que podáis comprender cómo se nos iba involucrando en la historia. Una vez compramos los tickets online (con bastante antelación porque vuelan), al cabo de unos días, recibí un email, en el que se me anunciaba que el 51% de la compañía para la que trabajo había sido comprada por G.O.O.D y que si quería permanecer en mi puesto de trabajo, debería mostrar mi lealtad a la nueva compañía. Para ello, tendría que darme de alta en la intranet (por supuesto, privada solo para los compradores del ticket) y comenzar a comunicarme con el resto de ‘G.O.O.D employees’. Al entrar, me hicieron un cuestionario sobre mis talentos, mis habilidades y mi grado de fidelidad a G.O.O.D. Una vez dentro, me proporcionaron un número de empleado que es el que debería utilizar para todas mis comunicaciones. También se podía investigar en noticias de la compañía sobre cómo G.O.O.D se preocupaba por la felicidad de los empleados, que lo mejor que podían hacer es amar a G.O.O.D por encima de todas las cosas. El universo distópico estaba servido.

Del mismo modo en la intranet, que publicaba posts diariamente, si tenías los números de empleados de otra gente, podías añadirlos a tu red de contactos. Piqué el anzuelo y me puse a añadir gente que ponía su número en las comunicaciones (los comentarios de la gente metida en el papel llegaban a cientos por cada post). Cuando llegue a 61 me rendí porque aquello parecía que no conducía a ninguna parte…

Se nos anunció un evento en Facebook en una fecha (distinta a la de nuestro evento) en la que todos los empleados de G.O.O.D estábamos llamados a mostrar nuestro compromiso acudiendo a algún lugar. Dos días antes de la fecha en cuestión se nos envió un vídeo y un código de vestir, y unas horas antes, un mapa. Y así es como nos vimos todos involucrados en una convención-flashmob. Por supuesto, aún nadie sabía nada de la película que íbamos a ver, y sobre la que giraba todo el asunto, pero la comunidad ya estaba creada. Mirabas a tu alrededor y no sabías quiénes formaban parte de Secret Cinema (unos 100 actores) y quiénes eran los participantes. Todos jugaban al mismo juego de ser parte de ese universo narrativo que ya era real.


Por supuesto, la efervescencia en redes sociales después de esa primera congregación física fue total. Unos días antes del evento en sí, me llegó mi Notice of Transfer, en el que por fin, se detallaba la fecha y hora del evento. Además, se me decía mi palabra clave y mi security level, que era un 10. Comparándolo con el de otros asistentes, nos dimos cuenta de que aquella era mi recompensa por ser tan activa en la intranet. Mi reward for engagement. Ansiaba saber en qué se traduciría eso en el evento en sí.

Cuando llegamos a la localización exacta, no podíamos creerlo: un antiguo edificio de BT, completamente vacío, había sido acondicionado como el cuartel general de G.O.O.D. Nada más y nada menos que 13 plantas de experiencia por descubrir.

En los alrededores, todos los participantes vestidos apropiadamente para la ocasión, con sus trajes de los años 40 hacían cola para entrar en el edificio. Una vez dentro, se nos asignó un piso, en el que teníamos que preguntar por Ms. Earty. Ella nos mostró la planta, dedicada a la moda, con un toque totalmente retro-futurista y nos explicó las diferentes actividades. Después de hacernos desfilar por una pasarela de modelos, al terminar el tour nos dejó libres para explorar todo el edificio. No os voy a relatar aquí todo lo que ocurrió ahí dentro porque tendría que describiros 4 horas intensas de actividad, pero en cada sala, pasillo o ascensor había un actor con una propuesta diferente: un iglesia donde se oficiaban funerales con un extravagante ataúd rosa, un laberinto hecho con periódicos del Financial Times, una sala empapelada donde se nos hacía tirar un penique y pedir un deseo, un laboratorio donde escribir nuestros sueños y meterlos en probetas, una sala de reuniones convertida en una enorme conferencia de speed-dating, un estudio de TV donde se grababan las noticias y mensajes corporativos, un tenebroso taller donde se fabricaban máscaras con caras de bebé, un departamento anti-terroristas donde se nos encerró en una oficina-cubículo para completar un sudoku, oficinas plagadas de ordenadores de los 80 con pantallas magnificadoras… Todas las actividades y pequeñas performances, compartían, por supuesto, el universo de G.O.O.D. El absurdo de la burocracia y la manipulación de las mentes por parte de la gran organización eran el caldo de cultivo de toda la experiencia.

El diseño de todas los espacios era impresionante, se mezclaban las telas, los tubos de ventilación, las proyecciones, los escombros, lo kitsch… No había espacio dejado al azar. Realmente, estábamos en esa empresa, realmente éramos empleados y trabajamos allí, y aquel era un día más de esa rutina distópica.

Después de un rato explorando, me di cuenta de que mi palabra clave y mi security level 10 no servía para mucho o por lo menos, no encontré dónde sí importara. Creo que la experiencia habría sido más completa si mi engagement previo se hubiera visto recompensado de alguna manera en la experiencia en vivo.

Nos habían avisado de que a las 8 comenzaba la proyección, pero tan ocupados estábamos explorando todo lo demás que no llegamos a tiempo. Sinceramente, después de todo lo que habían montado, a mi ya la película me parecía lo de menos. Por fin llegamos a la planta de la proyección, y en monitores y viejas televisiones amontonadas se podía ver Brazil, de Terry Gilliam. Ya todo comenzaba a encajar.

En mitad de la película, cuando cayó la noche, dejó de emitirse por los monitores para proyectarse en la pared del patio central del edificio. Y allí comenzó el climax del evento, la representación del sueño de Sam, el protagonista, se materializó con un actor descendiendo volando con alas de ángel desde la azotea para rescatar a su damisela, y más tarde, terroristas comenzaron a descender por las paredes del edificio para salvarle de una horda de zombies con caretas de bebé. Todo en sincronía con la película. Bravo.

@mcdewar

Por fin, los créditos. Aquella historia singular, la de Sam, había acabado, pero no el universo narrativo en la que estaba inscrita. Mientras abandonábamos el edificio, los actores nos acompañaban y nos despedían como a los trabajadores que éramos, diciendo “See you tomorrow, have a G.O.O.D rest!” El universo que va más allá de la película. Transmedia total.

Es curioso como en este caso el proceso funciona a la inversa. En otras experiencias transmedia, se crea el universo narrativo y después una de sus manifestaciones es la película. Y aquí es al revés, ya que toman una película tradicional y extraen de ella el universo narrativo para poder habitar en él y encontrar otras maneras en las que se manifieste (redes sociales, eventos en vivo). Más que interesante.

Secret Cinema ha logrado que ese mundo absurdo y maravilloso, solo concebible en la cabeza de Terry Gilliam cobrara vida, y yo he formado parte de él. Y esa sensación de protagonismo, de pertencia y de realidad es indeleble.

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Acerca de Belén Santa-Olalla

Explorando nuevas formas de contar historias. Belén Santa-Olalla es Senior Creative Consultant en Transmedia Storyteller LTD, London. Junto con Robert Pratten ha realizado trabajos de consultoría transmedia para distintas corporaciones en Los Ángeles, México, Sao Paulo, Perth, Lima, Madrid, además de trabajar como Product Manager de Conducttr. En España, ha liderado la experiencia transmedia 19reinos.com para el lanzamiento de la 4 temporada de Juego de Tronos en Canal+. Colabora como decente en programas de posgrado sobre transmedia storytelling y branded content en Unidad Editorial, INESDI, UC3M-DRAFTFCB. Es fundadora del Meetup Transmedia Madrid, dirige la sección en español de Transmedia Podcast y es autora del blog Universo Transmedia. Licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense y con un BA in Media Practice and Theory por Sussex University, Brighton, desde 2003 viene trabajando en el campo del desarrollo narrativo como directora de escena, productora, docente, actriz y coach de creatividad. Del mismo modo, ha colaborado como investigadora en el uso de segundas pantallas con tecnologías on-device en el Departamento de Comercialización e Investigación de Mercados de la UCM y ha trabajado en el campo de las Mobility Solutions en Creadsmedia.

Publicado el 08/06/2013 en Arte Dramático, Experiencial, Transmedia. Añade a favoritos el enlace permanente. 1 comentario.

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